La laguna de dudas que conlleva determinar el diagnóstico del TDAH, en
particular, y de otras muchas enfermedades mentales, en general, originadas
fundamentalmente por la carencia de unos soportes objetivos y científicos (más
allá de una pura estadística) para llevar a cabo una clasificación rigurosa de
la conducta humana, junto a los intereses
de los Poderes por establecer una clasificación clara de los individuos,
y de las industrias multinacionales farmacéuticas, para (al amparo de la
hipotética ciencia –DSM-V, CIE-10-) establecer cada vez un más amplio grupo de
población consumidora.
Bajo este prisma anoto los vínculos correspondientes a dos noticias:
La postura mantenida y las manifestaciones realizadas por
el catedrático de la universidad de Oviedo, Marino Pérez
Álvarez, sobre Los intereses que hay
detrás del diagnóstico del TDAH y contra la patologización infantil.
Y, aunque desde una perspectiva más amplia, Sami Timimi -asesor de
Psiquiatría Infantil y Adolescente y profesor visitante de Psiquiatría Infantil
y Adolescente en Lincolnshire, Reino Unido-, siendo líder de la campaña para la
abolición de los sistemas diagnósticos
tipo DSM y CIE, defenderá una visión crítica de la psiquiatría de modelo
biomédico y la necesidad de establecer modelos de tratamiento que hagan posible establecer relaciones
terapéuticas significativas, en la ponencia “No más etiquetas psiquiátricas: por qué se
deberían abolir los diagnósticos psiquiátricos formales” que impartirá en el VII Congreso Internacional y XII Nacional de Psicología Clínica (a celebrar pasado
mañana, en Sevilla -del 14-16 de noviembre del presente año 2014-).
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